La elegía de Lorca se convierte en una experiencia de flamenco, danza, cante y música en directo.
La palabra, el cante y el movimiento construyen una ceremonia donde la belleza convive con la pérdida. La música de Enrique Granados dialoga con coplas y palos flamencos mientras un torero en decadencia conduce a un joven mozo de taberna hacia un destino trágico.


