Don Quijote vuelve a galopar. Minkus y Petipa dialogan con una imaginería lúdica que acerca el gran ballet familiar a nuevos espectadores.
La propuesta conserva el rigor académico y lo pone al servicio de una experiencia directa, festiva y profundamente teatral. Recupera el espíritu de Cervantes, devuelve el protagonismo a Don Quijote y Sancho y convierte la danza en costura dramática, imaginación popular, humor y burlesque.



