Una fiesta mayor, un amor sincero y un elixir con demasiadas promesas.
Nemorino ama a Adina, pero no sabe cómo hacerse escuchar. La llegada del sargento Belcore y del vendedor ambulante Dulcamara convierte el pueblo en un juego de celos, apariencias y esperanza. La música de Donizetti hace convivir la comicidad con una emoción profundamente humana.

